MENTE, CORAZÓN Y OJO. Fotografías de Paco Sánchez Rodríguez y mucho más

así definía Henri Cartier Bresson la fotografía, y yo quiero mostrar mis fotografias y algo más. evidentemente me quiero expresar con mis fotografías y utilizar más cosas (textos) ya sean míos o de mi "entorno" cercano o lejano

Dos artículos de ATTAC-Info XV – 09

1. LOS HUECOS Y LOS PERSAS y
2. EL EXPOLIO DE AFRICA ORIGEN DEL ÉBOLA.

1. LOS HUECOS Y LOS PERSAS
Santiago Alba Rico

4Entre las intervenciones mejor acogidas el pasado fin de semana durante la asamblea fundacional de Podemos en Vistalegre estuvo la de Santiago Alba Rico. El filósofo, uno de los más brillantes representantes de la inteligencia crítica española, está muy ilusionado con el fenómeno Podemos y apoya las propuestas del grupo de Pablo Iglesias, aunque tiene una excelente relación personal con miembros del sector crítico de Pablo Echenique y con militantes de Izquierda Anticapitalista.

Para asistir a la fundación del nuevo partido el escritor se desplazó desde su residencia habitual en Túnez e intervino con el siguiente texto que publicamos a continuación.

Los huecos y los persas

Es difícil no sentirse emocionado contemplando Vistalegre desde esta posición, pero también es difícil no sentirse un poco fuera de lugar. La única manera de justificar mi presencia en esta tribuna es contar la verdad. El equipo organizador de este acto, cuyo esfuerzo titánico merece más de un aplauso, me ha urgido en el último momento con el único argumento que me podía convencer. Me han dicho: “Hay que llenar un hueco”. No han elogiado mi verbo florido ni mi inteligencia política. Me han dicho “hay que llenar un hueco” y entonces yo he pensado que nada resumía mejor el espíritu, el impulso y hasta el programa de Podemos que esta frase; que si he venido apoyando a Podemos desde el principio, si tanta gente se ha incorporado y se incorpora a Podemos es porque Podemos -todos nosotros- hemos venido a llenar un hueco mucho más grande que este recinto.

En realidad son varios huecos. ¿Qué huecos son esos? En primer lugar el hueco que fuerzas extrañas y hostiles nos vienen robando desde hace décadas. Hace muchos siglos Ciro el Grande, tirano de Persia, mientras pensaba en conquistar Grecia, despreciaba a los atenienses, un pueblo -decía- en el centro de cuyas ciudades hay un hueco. Ese hueco los griegos lo llamaban ágora, la plaza pública, el lugar vacío en el que los ciudadanos libres se intercambiaban bienes, palabras y argumentos y donde, sobre todo, se decidía en común el destino de la ciudad. Este lugar estaba, en efecto, vacío o hueco, como recuerda siempre el filósofo Carlos Fernández Liria, en el sentido de que allí no se dejaban entrar ejércitos ni dinero ni conveniencias tribales sino tan solo razones, discursos y principios. Ese lugar era un hueco porque estaba libre de violencia, libre de las dictaduras de los mercados, libre de intereses privados ajenos a la libertad y el bienestar de todos.

Pues bien, ese hueco que los soldados persas querían ocupar y cerrar es hoy -podríamos decir- el Parlamento, las instituciones democráticas, la democracia misma en todas sus expresiones y toda su extensión. ¿De qué está lleno el Parlamento hoy? ¿Quién ocupa hoy ese hueco en España? No, desde luego, los ciudadanos con su ropa tendida al aire libre, sus pequeños dolores y sus grandes ambiciones de normalidad, no la palabra libre de las mujeres y hombres desarmados que buscan al mismo tiempo un refugio contra la lluvia y una cuna para la justicia. No, ese hueco -el Parlamento y sus instituciones- lo llenan los persas y sus soldados, fuerzas enemigas que nos gobiernan además desde el extranjero: el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central Europeo, los mercados financieros que nadie ha elegido, todas esas fuerzas extrañas y hostiles que nos dicen en qué tenemos que emplear nuestros ahorros, cuánto tiempo vamos a vivir, si podemos permitirnos o no llegar a fin de mes, si podemos seguir viviendo o no en nuestro propio país, si podemos dar o no estudios a nuestros hijos. Persas son los bancos, persas son los paraísos fiscales, persas son las agencias de evaluación, persas son también los políticos corruptos que facilitan los desahucios de familias con niños mientras se gastan nuestro dinero en fiestas y puros habanos. Persas son Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy o Pedro Sánchez, aunque sus nombres y sus apellidos parezcan españoles.

Podemos ha venido para volver a llenar de decisiones libres ese hueco que desde hace tanto tiempo ya están ocupando los persas.

Pero Podemos viene a llenar también los huecos que los persas abandonan. Me refiero desde luego a los hospitales abandonados, a las escuelas abandonadas, a las pequeñas empresas abandonadas, a los servicios públicos abandonados, todas esas fuentes irrenunciables de dignidad material que siguen funcionando gracias al esfuerzo constante y renovado, siempre al filo del abismo, de médicos, enfermeras, maestros, funcionarios, recogedores de basura, conductores de autobús, pequeños comerciantes, etc. Cuando se habla pomposamente de emprendedores e iniciativa privada, se olvida que la iniciativa privada no está en Iberdrola, Telefónica o en Repsol -no, desde luego, en sus cargos directivos y grandes accionistas- sino en las puertas de los colegios, en las cocinas de las casas, en los ambulatorios médicos, en los pequeños comercios, en los inmigrantes que cuidan a nuestros mayores y por supuesto en los parados que buscan trabajo y en los jóvenes que abandonan España porque no lo encuentran; en definitiva, en todas esas personas que llenan todos los días los huecos que van abandonando los persas que han invadido las instituciones del Estado. Podemos es el resultado de la iniciativa de la gente que llena esos huecos, de esa gente que se dice a sí misma todos los días: hay que llenar ese hueco.

Pero hay un tercer hueco. Porque Podemos extrae su inspiración, su impulso y su programa de ese común hueco ético que los persas nunca han querido ocupar porque siempre lo han despreciado. Me refiero al hueco donde se depositan los besos, al hueco donde crecen las parras, al hueco donde germinan y se acurrucan los grandes pequeños principios: el amor, la solidaridad, la dignidad, los cuidados, la palabra, la justicia; en definitiva los huecos que llamamos pechos humanos y también derechos humanos. Podemos brota de ese hueco para llenar los huecos que nos han robado los persas -democracia y soberanía- y los huecos que los persas han abandonado con todos sus habitantes dentro -los hospitales, las escuelas, las bibliotecas, los barrios-.

Todos los cuentos comienzan con un “había una vez”. Había una vez un príncipe, había una vez una niña, había una vez un campesino. Este “había una vez” es una manera de convertir un hecho ejemplar y pretérito en algo al mismo tiempo concreto y presente. Es esa niña que se llama, por ejemplo, Caperucita. Pues bien, nunca un cuento se ha atrevido a narrar una aventura colectiva porque la idea misma parece contradecir el formato. Pero atrevámonos y digamos “había una vez mucha gente” y de pronto la gente se vuelve también concreta, irreemplazable, insustituible, esa gente, esta gente, esta gente viva y tangible que emprende una aventura llena de obstáculos. Pero pronunciar “había una vez” para empezar a narrar el cuento de Caperucita implica también que, mientras empezamos a narrarlo, la aventura ya ha acabado y que, aún más, ha acabado bien; solo podemos decir “había una vez una niña” cuando Caperucita se ha salvado de las fauces del lobo y, de regreso a casa, disfruta de un tazón de leche caliente. Cuando decimos “había una vez” asumimos ya esas dos evidencias que el gran escritor inglés Chesterton asociaba a los cuentos de hadas: primero, que los ogros existen; segundo, que podemos vencerlos. Podemos. Ojalá muy pronto -tiene que ser ahora, el año que viene- recordando este acto de hoy, con un tazón de leche (o un vaso de cerveza) en las manos, se pueda contar un cuento que comience así: “Había una vez mucha gente que decidió volver a llenar todos los huecos”.

¿Podremos? Este acto de ayer y de hoy demuestra que estamos ya pudiendo.

Vídeo de la intervención: https://www.youtube.com/watch?v=dVnK8WoOMNE&feature=youtu.be

Fuente: http://www.atlanticaxxii.com/3029/alba-rico-convencido-de-que-si-se-puede#more-3029

2. EL EXPOLIO DE AFRICA ORIGEN DEL ÉBOLA.

Carlos Martínez

6Los lugares donde se desarrolla el virus del Ébola, están lejos de ser escogidos al azar; los grandes brotes virales de fiebres hemorrágicas, casi invariablemente ocurren en áreas en las que la economía y el sistema de salud han sido diezmados. El escenario sociopolítico y económico dicta claramente su destino.

Guinea Conakry es uno de los países más pobres del mundo, situado en el puesto 178 del ranking de 187 países, justo detrás de Liberia [174] y Sierra Leona [177]). Más de la mitad de los guineanos La región forestal de Guinea, ha sido sistemáticamente devastada, comparte fronteras con Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil, países que sufrieron guerras civiles en las recientes décadas.

Consecuentemente, la zona ha acogido a miles de refugiados huyendo de estos conflictos. Un censo de 2004 del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados había registrado 59.000 refugiados en los campos de la región forestal.

En Guinea los indicadores socioeconómicos, como la esperanza de vida (56 años) y la renta per capital ($440), permanecen desesperadamente bajos. A pesar de su riqueza en minerales y recursos naturales, en Guinea el nivel de pobreza se ha incrementado constantemente desde 2003.

Liberia tiene vastos recursos de mineral de hierro y de aceite de palma. La empresa Bridgestone (anteriormente Firestone) ha operado la plantación de caucho más grande del mundo allí desde 1926. Sierra Leona, ex-colonia británica, es un principal productor de diamantes, con grandes reservas de rutilo, un mineral a base de titanio. Guinea, ex colonia francesa, tiene el mineral de hierro, diamantes, uranio, oro y la mitad de las reservas totales del mundo de bauxita, de la que se deriva el aluminio. La firma australiana canadiense Rio Tinto Alcan y Dadco Alúmina de Alemania dominan la extracción de bauxita en Guinea.

Son estas causas las que determinan el origen y la magnitud del brote: una economía esquilmada, miles de refugiados empujados al bosque profundo para sobrevivir, un ecosistema forestal degradado y una infraestructura sanitaria abandonada, frutos del impacto que han tenido décadas de guerras civiles, estimuladas por la codicia de grandes multinacionales por sus materias primas, y gobiernos corruptos.

La gestión de la crisis del virus del Ébola está poniendo de manifiesto con meridiana claridad que son los intereses occidentales los que dirigen el desarrollo de respuestas, relegando la prevención y promoción de la salud de los países empobrecidos y centrando todo el esfuerzo en la seguridad de los países enriquecidos.

La falta de atención a las “enfermedades tropicales” (malaria, dengue, la enfermedad de Chagas, la fiebre por el virus Chikungunya , la fiebre Amarilla…) que afectan a alrededor de mil millones de personas, las más empobrecidas del mundo. Son enfermedades que no solo causan muerte sino que afianzan la desventaja social y política de los países empobrecidos, a pesar de que la mayoría son enfermedades prevenibles y fácilmente tratables con los recursos apropiados.

Los Centros para el Control de Enfermedades tropicales estiman que por 50 centavos de dólar por año y por persona, la carga de estas enfermedades desatendidas podría ser eliminada.

El negocio de las empresas farmaceúticas

Llama la atención que a los pocos días de que la directora general de la OMS Margaret Chan, declarase el estado de emergencia internacional, el director de vacunas de la OMS informara ya de la existencia de dos productos farmacológicos experimentales para combatir la enfermedad, el suero ZMapp y el antídoto TKM-Ébola de la farmacéutica canadiense Tekmira. También se informó del desarrollo de una vacuna por parte de la británica Glaxo (GSK)

El fármaco más avanzado, el ZMapp, es producido por Mapp Biopharmaceuticals, es el tratamiento experimental que más se está utilizando. El objetivo del desarrollo del ZMapp era el desarrollo de un antídoto para la defensa contra la guerra biológica. El gobierno de Estados Unidos lanzó el proyecto Bio-escudo, un programa a gran escala destinado a desarrollar la capacidad de organización y de contramedidas médicas para hacer frente a las amenazas biológicas emergentes a la población estadounidense. Los servicios militares estadounidenses se han asociado a cientos de pequeñas empresas para desarrollar contramedidas médicas contra los patógenos que podrían utilizarse para el bio-terrorismo.

La responsable global de la salud, la directora general de la OMS, es la misma del escándalo de la falsa pandemia de gripe A, que supuso el gasto innecesario de enormes cantidades de dinero público en el años 2009, en plena crisis económica, en España y en otros muchos países, debido a la compra masiva de Tamiflu (Roche) y Relenza (Glaxo), fármacos cuya eficacia, no demostrada, se basaba en ensayos clínicos con baja calidad científica. A pesar de las nefastas consecuencias de su gestión en la falsa pandemia de gripe A, la directora general de la OMS continua en su puesto de alta responsabilidad sanitaria, y la historia puede volver a repetirse.

En EEUU la farmaceútica Glaxo es multada con 3.000 millones de euros por sobornar a los médicos. También fue condenada por fabricar medicamentos adulterados en su planta de Puerto Rico y declarada culpable en Argentina por las graves irregularidades ocurridas en el desarrollo de la investigación sobre una vacuna contra el neumococo. Glaxo acumula procesos judiciales en China, Reino Unido, Jordania, Líbano, Polonia, o Irak.

Sistema de control global de las enfermedades infecciosas

La búsqueda de medicamentos eficaces contra la enfermedad del virus del Ébola es, sin duda, parte de un cambio más amplio en la gestión de las enfermedades infecciosas y otros riesgos para la salud pública desde la prevención hacia el “estar preparados”. Organizaciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) han impulsado un sistema de control global de las enfermedades infecciosas mediante la formulación de que las enfermedades infecciosas emergentes son amenazas para los mercados y las economías.

Los esfuerzos para mejorar la capacidad de salud pública y desarrollar nuevos medicamentos para las amenazas infecciosas, están impulsados en realidad, por la necesidad de proteger a los países del Norte.

Por lo tanto, no es sino la imposición del miedo en aras de la seguridad, el que hace que el virus del Ébola sea considerado hoy un problema urgente. Y toda seguridad que se busca en el pacto con la injusticia y con la mentira conduce inexorablemente a mayores niveles de inseguridad.

Hablar hoy en día del Ébola sin mencionar las víctimas que se producen en Africa por neumonías (293.000 en los primeros seis meses de este año), diarreas (193.000), malaria (288.000)… es hacer un pacto con la mentira. Hablar sobre el Ébola y no mencionar el robo sobre África a través de las inversiones de las multinacionales, la fuga de cerebros, el pago de la deuda… es hacer un pacto con la injusticia.

El Ébola es una manifestación puntual de una realidad mayor de empobrecimiento de África que es el hambre.Sin embargo, el hambre, que es el primer problema en el mundo, nunca ha supuesto una urgencia mediática, sigue siendo sin más una “epidemia” invisible e ignorada y su tratamiento nos lo hacen ver como difícil e irresoluble. El hambre es un problema político que tiene que ver con el acceso al agua potable, la nutrición, la vivienda, la educación, el empleo, los sistemas de protección social, el acceso a la información, el robo sistemático y planificado de sus recursos materiales y personales, con el pago de una deuda injusta,…Hoy sabemos de sobra que la salud no depende solo de gérmenes ni de genes. La salud de las personas se halla mucho más protegida cuando se garantiza la salud de toda la sociedad y las respuestas deben ser más económico-políticas que sanitarias. Pero como se ha puesto de manifiesto con este caso del Ébola parece que sigamos pensando que la respuesta está en el desarrollo de nuevos medicamentos, como si el hambre se pudiera resolver con vacunas.

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